🇨🇱Work and Travel: American dream

¿Cómo surgió la idea de viajar?

Desde pequeña, me ha llamado mucho la atención la cultura norteamericana, sin duda alguna ¿quién alguna vez no se hizo la idea de viajar a esos lugares tan icónicos que se mostraban en las películas o conocer grandes ciudades como Nueva York, Los Angeles o Las Vegas? Eso era lo que siempre sentía, pero admito que veía ese sueño como algo tan lejano y, a veces, hasta imposible.

Cuando entré a la universidad, estaba rodeada de personas que solían viajar mucho al extranjero en sus vacaciones y disfrutaba mucho viendo sus fotos, pensando que algún día yo podría ir a esos lugares también.

Es por esto de que comencé a investigar más acerca de viajar al extranjero, específicamente a Estados Unidos sin tener que afectar mis estudios.

Lo primero que pensé fue en un intercambio, sin embargo, tenía muchas barreras a las cuales debía enfrentar. En primer lugar, mi nivel de inglés no era lo suficientemente bueno para aplicar, tenía que rendir una prueba certificada y el costo de esta era bastante elevado. Además de esto, debía contar con una cifra alta de dinero para mis gastos mensuales, así que finalmente terminé descartando esta opción.

Años después, mi vida tuvo un drástico cambio luego de una pérdida familiar muy cercana, estuve mucho tiempo en una depresión de la cual sentía que nunca iba a salir y de a poco empecé a alejarme de la gente que me rodeaba.

Fue en ese tiempo en el que me enteré del programa Work and Travel por un amigo de la universidad y sentí que ahí estaba esa gran oportunidad que había estado buscando por tanto tiempo, primero lo vi como una terapia a lo que me estaba pasando, pensé también que me serviría para “cambiar de aire”, abrir mi mundo conociendo gente de otros países y conocer más de la cultura norteamericana. No lo dudé un segundo más y me inscribí.

El proceso con la agencia

Para mí, todo esto del programa era completamente nuevo, no conocía el proceso en absoluto y tampoco sabía mucho de las agencias existentes en Chile, así que seguí la recomendación de un amigo.

Luego de la inscripción, tuve que pagar la primera cuota lo que me permitió rendir la entrevista de inglés. Cuando llegaron los resultados, vi que mi nivel era más bajo de lo esperado, pero era suficiente para aplicar a ciertas ofertas laborales así que ahora tenía que postular a una entre muchas.

La agencia en ese entonces, otorgaba créditos del 90% para financiar el programa así que debía buscar un trabajo que me permitiera recuperar la inversión y así poder pagar el dicho crédito con lo que ganaría allá. Después de una postulación fallida, salió una nueva feria laboral en la que debía elegir otro empleador. La lógica que usé fue buscar un puesto de trabajo en la cual tuviera un salario alto y que el housing fuera barato, así que elegí el puesto de Dishwasher en Sugar Bowl Ski Resort ubicado en Norden, California.

Aprobé la entrevista, pagué las cuotas correspondientes, firmé y envié los documentos solicitados para luego ir a la entrevista con el cónsul en la embajada. Creo que ese fue uno de los momentos donde me sentí más nerviosa.

Cita en la Embajada

A pesar de que la probabilidad de que la visa fuera rechazada era muy baja, tenía miedo de que me pudiera pasar a mí, pero debo decir que la entrevista fue un mero trámite. Fue un proceso muy corto, yo diría que el más corto dentro de toda la etapa que antecedía el Work and Travel en sí.

Me hicieron algunas preguntas muy básicas, tales como dónde estudiaba, qué estudiaba y a dónde iba a trabajar, después de haber respondido, el cónsul me dijo que la visa había sido aprobada y, ahí, entré en una felicidad máxima, ya había superado todas las etapas del proceso y, ahora, ¡solo me quedaba armar mis maletas para viajar!

Ya tenía los pasajes aéreos reservados gracias a la gestión de la agencia y me quedaban solo unos pocos días para preparar mis maletas y emprender esta nueva aventura a tierras norteamericanas.

Llegada a Los Angeles, California

En ese entonces, la mayoría de los J1 viajábamos en la misma fecha a Estados Unidos, los viajes eran grupales y se dividían en dos: El grupo de Los Angeles acompañado con las coordinadoras del programa y el otro grupo a Nueva York acompañado por el director del programa.

Nos quedamos en una hostal en Santa Mónica durante una noche y aprovechamos de conocer el famoso muelle, fue muy emocionante por el hecho de saber que se filmaron muchas películas famosas en ese lugar, además el ambiente del lugar era muy especial, muchos cantantes con su guitarra mostrando su talento, otros bailando, muchas tiendas de recuerdo, cuadros hechos a mano y por supuesto, los infaltables juegos del Pacific Park. Me fui a dormir muy tarde ese día pero muy contenta de lo que estaba viviendo.

Destino final: Sugar Bowl Resort

Para llegar a Sugar Bowl Resort tomé un vuelo hacia Reno, Nevada. Coincidentemente, ese día todos los J1 que ya habían llegado al resort tenían cita en la Social Security Office así que me pasé directo desde el aeropuerto para sacar mi Social Security Number. Por suerte, el sponsor gestionó el transporte para ese día, aproveché de irme con ellos y ahorrarme una buena cantidad de dólares pagando Uber.

Recuerdo que mientras íbamos viajando, estaba maravillada con el paisaje, eran unas vistas de otro mundo, montañas enormes completamente nevadas y un magnífico rio también que bordeaba la carretera, pero sin duda, fue más hermoso aun cuando llegamos al centro de ski. Unas postales de ensueño debo decir, el día estaba hermoso pero también había mucho viento y estaba muy helado.

Mi experiencia en el resort

Como había mencionado anteriormente, yo iba a trabajar de Dishwasher, sin embargo ya habían llegado varios J1 antes que yo, llenando todos los cupos llenos en ese puesto, así que me ofrecieron trabajar de Busser, acepté con un poco de miedo sin saber lo que realmente significaba. Le mencioné a mi manager que mi nivel de inglés no era tan bueno pero me dijo que no me preocupara, que ellos nos explicarían todo y que íbamos a estar bien.

En la cafetería, donde mi grupo fue asignado, éramos solo chilenas (J1) y obviamente nuestro supervisor era gringo y creo que también un Busser (no recuerdo muy bien). Aquel día fue muy relajado, no había muchos clientes en la cafetería, lo que nos sirvió para conocernos mejor entre nosotros y poner en práctica lo que aprendimos en la inducción.

Llevaba como 10 días trabajando, estaba en uno de mis turnos y llegó mi manager a buscarme, dijo que quería entrenarme para trabajar en el bar como Barback. Debo admitir que en ese punto ya me había adaptado a la cafetería, casi todos hablaban español así que me sentía bastante cómoda también.

El entrenamiento fue entretenido, aprendí como se cambiaban los kegs (barriles de cerveza), los licores que se usaban y dónde estos se almacenaban, todas las tareas que se realizaban a diario al abrir el bar y también las del cierre, entre otras cosas.

Finalmente, me dieron 3 turnos a la semana en dicho lugar, lo que me permitió mejorar exponencialmente mi nivel de inglés puesto que tenía mucha interacción con los clientes, muchos me preguntaban de dónde venía y otros me agradecían que a pesar de que habían días muy pesados, siempre les regalaba una sonrisa.

Toda esa amabilidad que recibí por parte de las personas que solían frecuentar el bar, sumada al trato que tuve con mis compañeros de trabajo y la gente que conocí en general, me hizo querer regresar al año siguiente.

Al volver, fue genial reencontrarme con la gente que conocía y el recibimiento por parte de ellos fue una experiencia muy grata. Lo que más amé de ese lugar eran las buenas vibras que tenían las personas en general, las montañas maravillosas que me rodeaban y a pesar de que el housing no era de los mejores, el lugar era muy acogedor gracias a todos los que vivían ahí.

Como ya tenía experiencia, ese año volví netamente a trabajar en el bar. No recibimos mucha nieve en esa temporada y cuando se pronosticaba que finalmente llegaría, llegó el COVID, sin pensar que era para quedarse.

Por orden del gobernador de California, todos los centros de ski, casinos y resorts debían cerrar sus puertas para evitar la propagación del virus, ya que este ya estaba haciendo estragos en el país. Al principio, no le tomamos mucha importancia pero cuando surgieron las noticias de que cerrarían las fronteras en gran parte de los países latinoamericanos, no quedaba más opción que tomar el vuelo más próximo y regresar a casa.

Cambio de rumbo

Luego de haber participado en dos Work and Travel, sentía la necesidad de realizar otro más, porque claro, para mí no eran suficientes y debía aprovechar también que me quedaban ciclos por cursar en la universidad.

La vida de un J1 en Estados Unidos es una experiencia única. El hecho de trabajar con un salario muy superior al que podrías ganar en tu país te permite adquirir cosas que tal vez nunca pensaste o poder viajar y conocer las ciudades de tus sueños. Por otra parte te conviertes en una persona completamente independiente, te sirve mucho para madurar y valerte por ti mismo porque estás muy lejos de tu familia y ellos no pueden solucionar los problemas que tengas.

Quise volver por tercera vez a Sugar Bowl pero recibí la triste noticia por parte de mi agencia, de que ese año no recibirían J1 porque el resort no abriría al público, ni sus restaurantes ni el hotel. Muy decepcionada, tuve que elegir entre sólo 10 lugares que habían en ese momento, todo debido a que la situación COVID era muy incierta a nivel mundial y, obviamente, muchos empleadores no se arriesgaron a recibir J1 en plena pandemia mundial.

Lake Placid

Con otras amigas logramos coincidir y nos fuimos a Lake Placid, ubicado en el estado de Nueva York, pero bastante lejano de NYC, tanto así que Canadá quedaba más cerca. Mi primera impresión al llegar a este pequeño pueblo fueron las bajas temperaturas. Por lo general estaba nublado gran parte del tiempo, llovía o estaba nevando, pero recuerdo que fueron muy escasos los días donde pude ver el sol.

lake placid work and travel

Trabajaba en un hotel algunos días y otros en el restaurant para cumplir las 40 horas semanales. Me impactó mucho que la gente en ese estado era completamente diferente a la que conocí en California, en su mayoría eran personas muy serias, solían estresarse en el trabajo con mayor facilidad y no eran muy amables con los J1 en general, sobre todo con los que no manejaban muy bien el idioma. Esa fue una de las cosas que no me gustó, la poca tolerancia de los americanos hacia nosotros. Por otro lado, me declaro amante del frío pero las temperaturas en Lake Placid eran muy extremas, recuerdo que en algún momento estas llegaron a los -28 grados Celsius.

lake placid work and travel

Lo que rescato de esta experiencia es que conocí personas muy geniales que en su mayoría, son parte de mi vida hasta el día de hoy, esas son cosas impagables que te deja un Work and Travel. Olvidé mencionar que como fue en una época donde las vacunas aún estaban en desarrollo, muchos de mis amigos se contagiaron y tuve que hacer extensas cuarentenas por contacto estrecho, pero a pesar de eso felizmente puedo decir que jamás me contagié.

Tercera y última

Tenía la última oportunidad de viajar en el programa y por supuesto, no lo dudé! Este año si estaba Sugar Bowl dentro de las ofertas laborales, así que me apunté a volver! Mismo puesto de trabajo de siempre, algunas caras familiares pero muchas nuevas. Creo que fue uno de los años que más disfruté trabajando en ese resort, la primera vez que fui aprendí a esquiar así que para esa temporada no dudé en aprovechar de perfeccionarme en aquel deporte.

work and travel super bowl resort

Nuestro empleador nos facilitaba todo el equipo para practicar ski o snowboard así que solo debíamos motivarnos! Gracias a esto pude mejorar muchísimo, disfruté cada minuto en el que pude subir a la montaña a esquiar y coincidir con mis amigos hacía que esta experiencia fuera aún más mejor.

Me arrepiento de no haber aprovechado en las otras temporadas este genial deporte, creo que todos los que tengan la oportunidad de irse a un centro de ski no deberían dejar pasar la chance de aprender, más aun sabiendo que en nuestros países latinoamericanos es más difícil ya sea por los costos que implica, por la inexistencia de estos complejos en algunos países o por la falta del equipamiento necesario.

work and travel super bowl resort

Después de los bien aprovechados 3 meses en Sugar Bowl y muy feliz de haberme relacionado con gente muy genial y hermosa, tuve que despedirme para siempre, al menos como J1. Es increíble pensar como el tiempo había pasado tan rápido, 3 temporadas en California y 1 en Nueva York se fueron en un abrir y cerrar de ojos.

En el camino siempre estaré agradecida de la gente que me rodeó, de los lindos momentos que viví, de la amabilidad de los “gringos” que me abrieron las puertas y me hicieron sentir como en casa. Mi nivel de inglés cambió rotundamente, me volví más independiente aun, me sirvió para conocerme más también, aunque suene extraño. Ojalá todos pudieran vivir esta experiencia!

Todo esfuerzo tiene su recompensa

Y claro, ustedes ¿qué creen? No todo era trabajo, todo lo que les conté más arriba era parte del “Work”, ahora les contaré como fue el “Travel”. Al final de mi primer W&T, llena de valentía decidí viajar sola por alrededor de 10 días. En primer lugar, me fui a Las Vegas por unos cuantos días y aproveché de conocer el Gran Cañón también, me encantó el lugar que era bastante místico y contaba con una belleza única.

Lo más conveniente para mí fue pagar un tour desde Las Vegas, me costó aproximadamente 70 dólares, el bus me fue a buscar a mi hotel en la madrugada y estuvimos cerca de 4 horas en el Gran cañón, tiempo suficiente para recorrer algunos senderos y sacar fotos para el recuerdo. Después viajé a Los Angeles donde pude recorrer Downtown, Hollywood, Santa Mónica y además cumplí mi sueño de ir a Disneyland.

En mi segundo W&T, pude conocer San Francisco y su glorioso Golden Gate Bridge, que debo decir que nunca pensé que sería tan inmenso e imponente, lo amé. Como la pandemia irrumpió al mismo tiempo que terminaba de trabajar, tuve que cancelar todos mis planes de viaje y regresé a Los Angeles para embarcarme a Chile antes de que cerraran las fronteras del país.

En el tercero, como ya les había dicho, tuve que tomar un rumbo completamente diferente así que me fui a Nueva York, me quedé una noche en Manhattan donde pude conocer por primera vez el Time Square.

Quedé maravillada con las luces que iluminaban ese sector y la arquitectura de esos inmensos edificios. Antes de regresar a Chile decidí pasar una semana en Nueva York, conocer sus lugares más icónicos y disfrutar de la vida neoyorquina por esos días. Luego de esto con otros amigos nos fuimos a Miami, eso fue lo más cercano al verano que tuve en 3 años. Disfruté a concho Miami Beach, algunos días nos íbamos de compra al medio día para después ir a pasar la tarde a playa, fueron lejos los mejores panoramas en ese lugar tan paradisiaco.

En el cuarto y último W&T, en medio de la temporada me pegué una escapada a Las Vegas por un par de días. Cuando terminamos de trabajar, con mis amigos teníamos planes de viaje bastante más extensos, serían 17 días, pero antes de que empezáramos esta travesía decidí viajar a Denver e ir al primer concierto de mi vida y a ver a mi cantante favorita: Dua Lipa. Logré coincidir en esa fecha y viajé con una amiga, nos cantamos cada una de las canciones y las disfrutamos como nunca! Fue una experiencia maravillosa.

Luego de esto, viajé a Los Angeles a encontrarme con mis amigos, pasamos unos días ahí y San Francisco era nuestro siguiente destino. Era mi segunda vez ahí, lo pasé super pero hubo un par de cosas que no me gustaron mucho de la ciudad. La delincuencia estaba desatada, no podías dejar nada en los autos porque te rompían los vidrios y te robaban todo, de hecho, a una amiga le pasó pero afortunadamente pudo recuperar sus cosas. Otro aspecto que no me gustó mucho fue lo caro que era todo en San Francisco.

Durante esos días rentamos un auto para recorrer la ciudad y como no, poder ir más lejos. Visitamos Standford University y también Sillicon Valley. Al cuarto día tomamos un vuelo a Orlando, allí nos fuimos de shopping, conocimos algunos sectores de la ciudad y debíamos preparar nuestro equipaje para una nueva aventura. Llegamos a Puerto Cañaveral para tomar un Crucero a Las Bahamas por 4 días.

No les miento que fue una muy acertada decisión, no era caro lo que costaba y venía con todo incluido, fueron días de diversión, conociendo y nadando en playas caribeñas y llegando a un estado de relajación de otro mundo. Posterior a esto, navegando por aguas turquesas, volvimos a Orlando por otros días a pasar nuestros últimos días antes de tomar el vuelo de regreso a Chile. Por suerte pude coincidir con otros amigos y fuimos a conocer Universal Studios donde lo pasamos increíble.

Me siento muy afortunada de todo lo que viví y conocí, también me siento muy valiente de haber tomado la decisión de viajar a un país completamente ajeno al mío, sola en un principio y no fracasar en el intento. Sin duda alguna, fue la mejor decisión de mi vida.

Mariana San Martín 🇨🇱
Mariana San Martín 🇨🇱

3 Work and Travel en Super Bowl Resort y 1 en Lake Placid

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